Te fuiste, masticando incoherencias, pensando idioteces bajo esa lluvia horrible, increíble en tu ciudad desértica. No lo creías pero la verdad era que Lucía misma te había confirmado lo que te habían contado: había vuelto con su ex…
¿Qué ibas a hacer ahora, Gonzalo? ¿Arrojarte frente a un auto para que te mate? ¡Ja! Das lástima, Gonzalo… tú que creías tenerlo todo, te sentías ahora mísero… Ella te había dejado por un tipejo cualquiera… Eso te dolió… Ella se cagó en tu orgullo… Tú que jurabas no involucrarte jamás con mujeres ridículas que no supieran hablar de nada más que no fuera su vida social te habías metido con una así… Te habías engañado desde siempre, maquillando sus defectos, perdonando sus mentiras, haciéndote el imbécil…
Llegaste a casa y me encontraste sentado en la sala. Estabas empapado y detrás de ti dejabas un caminito de agua… Me dijiste que te cansaste, que no querías sufrir… Te entiendo… Total, estás así porque trataste de ser bueno, cuando trataste de mostrar al mundo de que un hombre sí podía ser fiel, te pagaron con la moneda incorrecta: la traición…


0 comentarios:
Publicar un comentario