martes 2 de febrero de 2010

Cariño

Se presentó como un sentimiento maldito, pero deseado. Una sonrisita de unos labios rosados fue lo único que necesitó… creo que un poco de licor les ayudaba también… para que naciese entre ambos esa chispita cotorrera que, poco a poco, empezó a alborotarles las neuronas mintiéndoles maravillas sobre ellos.

El chico encontraba en ella la perfección hecha carne y la gracia hecha mujer. Ella encontraba en él a esos hombres por extinguirse, de mera existencia cinematográfica, que era capaz de luchar con tesón por su seguridad pero era capaz de sentarse tranquilo en un parque cualquiera observando el cielo y encontrando formas ridículas y cariñosas a las nubes solitarias.

domingo 13 de diciembre de 2009

Corazonadas

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Por extraño que pareciese, sonreí. Sonreí al verla tan contenta mirando un horizonte tranquilo de una tarde de verano en una fotografía. Era increíble comprender que algunas personas solo nos traen felicidad, aún a pesar de que nosotros no fuimos ni dimos lo mejor para ellas. Aun así, ese día no comprendí por qué mi corazón sonreía con solo mirar esa foto. Pensé que tal vez era por los recuerdos… pero no, en esa foto no había nada que me trajera recuerdo alguno. Esa foto correspondía a su nueva vida, a la cual yo definitivamente no pertenecía.

Durante varias horas evité hacerle caso a mi inconsciente corazón y le interrumpía cada vez que trataba de decirme que tal vez era “amor”. No sueñes, le respondía en cada oportunidad que tenía para empezar a pronunciar sus diversos discursos sobre el cariño lejano. Yo no quería nada de eso. Yo quería felicidad. “Terriblemente, tu felicidad está lejos y mira un horizonte lejano sonriendo. ¿Y sabes por qué? Porque ese horizonte lejano que mira es una dirección y esa dirección es hacia donde estés.”Luego, mi corazón no me dijo nada más.

jueves 10 de diciembre de 2009

Pensamientos Absurdos I

No todos los hombres tenemos una neurona. A algunos - los afortunados - nos basta con la mitad.

martes 20 de octubre de 2009

Relatos Satélites

Nota: Antes de leer estas historias aconsejaría leer “Un hombre sentado”. Gracias.

I

Uno a uno los pétalos del rosal iban desapareciendo en la oscuridad total que aprisionaba a la carretera aquella noche. El rumor constante de los grillos y la garúa ridícula de la estación parecían confabularse para hacerle sentir miserable. Así - decía para sí mismo - el hombre no puede vivir sin amor mucho tiempo, de la misma forma que no puede vivir sin espíritu. De todas las cosas que decía por aquel tiempo; esta parecía ser la que menos sentido tenía. Y es que eran tan antiguas las palabras de cariño que alguna vez había dado que le parecían ahora imposibles. Sonrió una vez más sintiendo un escalofrío recorriéndole el cuerpo en el recuerdo triste y cálido a la vez de aquella a quien amó. Te quiero demasiado dijo. Nada más y nada más. Se dejó llevar por el camino siguiendo el sendero marcado por el agua escurriendo hacia las afueras de la ciudad y desapareció.

 

II

Uno a uno los pétalos del rosal caían en la noche emitiendo un sonido leve al llegar al suelo. El caminante se detiene un instante a observarlos a la tenue luz de una luna menguante. Lejos, se escucha el cuchicheo feliz de dos enamorados encontrando cariño al amparo de la oscuridad. Pareciera que alguien más acompaña a la pareja, pero esta otra persona los mira de lejos; perdiéndose en ensoñaciones propias de sus propios recuerdos.

Entre los suspiros de amor y las sonrisas del pasado el caminante lleva su mirada hacia el final del camino. Allá a lo lejos se presienten sonrisas llegando y el ladrar de unos perros. Tal vez en la noche encontraba sosiego. Tal vez en la noche, en esas horas en que la neblina hacía crujir el pasto con su envoltura helada se sentía distinto, tal vez una persona mejor.

viernes 17 de julio de 2009

Hablar de amor

Hablar de amor es algo que el hombre hace casi instintivamente. Desde que amanece, muchos ya piensan en cariño. Durante el día fantasean con aquella persona que les alegra el corazón y al dormir sólo sueñan con ella. Todas las palabras son insuficientes para expresarse cuando uno está enamorado. Todo el tiempo del infinito es poco cuando uno desea tener la compañía de aquel a quien ama. Todos queremos ese tiempo y esas palabras dirigiéndose una y otra vez hacia esa persona y hacia nosotros. Todos buscamos amor. Todos queremos encontrarlo, pero tememos sufrir. No comprendo. ¿Desde cuándo el amor se tornó sufrimiento? ¿Algo que nos puede hacer tan felices nos puede hacer sufrir? ¿Por qué?


A veces crees que es difícil dejar a los sentimientos expresarse libremente. Es que las personas no solemos dejar fluir nuestras emociones. Muchas veces hemos sido heridos pero, a pesar de eso, estamos allí, luchando y luchando; sintiéndonos tristes por no querer sufrir, pero realmente tristes por querer querer. Esa tristeza se torna en miedo y eso es lo más terrible de todo.


Qué tan difícil es decir: te quiero… intentemos algo. No creo que lo que podamos sentir sea algo tan difícil de mantener. No creo que de un sentimiento tan extraordinario como el cariño pueda surgir el sufrimiento perenne de la decepción. A mí no me parece. El cariño, como los recuerdos, permanece siempre. Sólo falta confianza. ¿Cuántas veces has querido ser esa confianza? Hoy, yo quiero ser tu confianza.